lunes, 27 de julio de 2009

Otra cosa…


Dijiste adiós, lo sé,
pero me encontraba tan enamorado
que entendí un “hasta luego”,
-soñaba en ti mi amor-
me quedé aquí de fiel guardián
cuidando nuestro tiempo;
con sol, con luna, lluvia,
y mirando a cada rato el reloj de las eternidades,
convirtiendo el aire en suspiros,
leyéndome el futuro
en las tazas de café que no olían a nada,
mirando la ventana,
abriendo por las noches
la puerta previniendo algún retraso,
grafiteando las paredes con tu nombre
y firmando con un “por tu Dios, perdóname”.

Jamás supe cual era mi culpa,
ni el porqué me disculpaba,
yo te amo hoy,
en presente, así de llano.
-¿Qué no le creíste a la poesía
que a tu alma le compuse?-.
No te entendí ayer ni te entiendo hoy,
nunca comprendí porque tomaste
el camino largo de mis brazos al olvido.

Sin embargo al amarte entre las horas
que una a una conté como si fueran mi castigo,
comprendí mi amor, que el enamoramiento
es sobre los ojos una venda,
es prendarse de sutil mentira,
es dejar a un lado la razón
abriendo el corazón y estirando fantasías,

En fin… ¿cómo estas allá cariño?
yo me encuentro bien aquí en donde me dejaste,
y no lo niego amor, aún espero tu regreso,
ojalá cuando te vea de nuevo hayas entendido
que el amar es lo que siento,
y que lo tuyo corazón, lo tuyo es otra cosa.

Due® 2Julio08

2 comentarios:

robeerto dijo...

la ultima estrofa es una sintesis de ironia y de amor fiel,..muy buena, ...y ciertamente el comienzo y desarrollo, no tiene desperdicio, un abrazo

Due® dijo...

vaya de nuevo por acà, que gusto, un abrazo ...