jueves, 17 de septiembre de 2009

En todas direcciones…


Hay veces que me asomo
a tu recuerdo y me dan ganas
de arrancarme de una vez
por todas esta piel que
ahora huele a lejía,
esta pinche piel que se entremete
entre tu caligrafía perfecta
y las hormigas que deambulan
ebrias recordándome el lugar exacto
en donde dibujaste con frialdad
el punto irreversible de tu cruel partida.

-Cuantas ganas tengo de sentir el frío
y el salitre derramado de la cuenca
de mis ojos, así; cruel en carne viva-

no sé como despojarme de la piel
donde escribiste el falso
te amo en todas direcciones
inventando nuevos puntos cardinales,
pues cada que lo intento se enreda
entres los dedos y las uñas
y las muerdo y las escupo al suelo
y se encuentran con mis hombros
y mis ojos que se adelantaron
a abonar la tierra del sepulcro
donde yacen yertos los verbos
con que conjugaste esa rosa de los vientos.

Due® 17septiembre09

Buen deseo…


Tenia ganas
de escribirte algo que te ardiera,
algo que te supiera al dolor que me quedó
con tu partida muda,
unos versos que te llegaran
como adivinanza húmeda de sentimiento,
algo que pudieras reclamar
con un “fue falta de experiencia”
y que te abrieran en canal el cuero duro
en donde guardas once de mis versos,

pero hacerlo sería una cruel revancha,
para ti cariño, tú no entiendes nada,
cualquier cosa que te escribiera
describiendo lo que siento lo trastocarías
por faltar en ti un diccionario
que te explique el sentido
de los sentimientos y de la palabra ardor,
de la palabra amor, de esa ni hablemos,

sé que lo leerías una y otra vez
y sonreirías al pensar que mis palabras
siguen siendo amorosas y responderías
con un “sígueme escribiendo,
desde acá te leo y te extraño”

Mejor te escribo con el corazón
un gran deseo -Dios te de más de lo diste-,
a ver si entiendes que amor no significa sexo,
ni una bendición siempre es un buen deseo.

Due® 16septiembre09

bla, bla, bla


Lo creí, y no por crédulo, ni culto,
mas bien por friolento,
me conté los días y bebí la vida de ellos,
hice religión a tu palabra
y te puse en la cima alta de mi aliento,
conjugué contigo alma piel y verbo
y de caricias nos nació un poema
con vergüenza de bastardo,
debí de sospecharlo, tal vez si, no lo sé, lo siento,
a tus números los convertí en mi numeralia,
¿qué fue, un beso dos o diez, nada sólo baba,
me duele el ombligo, creo que se me infectó un beso,
me creí de tu mirada y de tu forma de saltar la reata;
que bella tu cadera que bella que subía y bajaba,
me compre un sombrero -haciendo caso a Joaquín-
me lo quité frente al obispo que oficio la misa
del luto de mi amor presente;
te miró el cabrón de arriba abajo y botó los votos,
vaya par de huevos que cargaba el eunuco
hace frío lo sé, tú no estas cuando haces falta,
me acerqué a tu recuerdo a calentar
mis manos en la hoguera,
tú dijiste que eras fuego y no sucede nada,
me pondré de luto, velaré tus besos
me creí de tu pala… bla, bla, bla.

Due® 14septiembre09

lunes, 14 de septiembre de 2009

Mis hombros..


¿Y ahora con qué llanto trago
este pinche nudo en la garganta
si mis ojos secos han caído al piso?.



Duele y duele fuerte el trago a secas,
y mas cuando se escurre de la boca
de las ilusiones a mi boca ahora amarga
que en esa travesura imprudente tú besaste

Ya no hay llanto en mis ojos,
pues se me cayeron y ahora
ruedan por el suelo entierrados
secos y pateados como cuentas
de rosario huérfanas de cuerda,

y no tengo un hombro en donde
recargar las cuencas de los ojos
que se me llenaron de salitre
con tanto llanto de esperarte,
y aún me duelen secas extrañándote,

y si digo que me falta un hombro
en donde recargarme es porque
también mis hombros de hombre
se cayeron cuando regresaste
y confirmaste que siempre para ti
lo de nosotros, había sido un juego…

Due® 13septiembre09

jueves, 3 de septiembre de 2009

Sólo una


¿Y después de qué vamos ha hablar
si le estamos otorgando el mal permiso
al tiempo de olvidarnos de lo nuestro?

Sé que cuando miras tu mirada
en el espejo te asombras
de no verme en tus retinas,
igual me pasa a mi amor y tú,
por muy lejos que te encuentres
lo sé, no eres tan indiferente,

el tiempo amor, no repara cosas,
ni tampoco sentimientos,
el tiempo alimenta a las polillas
que masticas sin distingo
bellos y malos recuerdos,

lo que resulta de la digestión
de esos insectos es una de las mas
crueles maniobras del destino;
se llama indiferencia vida mía
y se incrusta sutilmente en el vinculo
que une el alma con el corazón.

Sé que allá en tu mundo aún
tienes pendientes, que a las dudas
se les mata en el acierto-error y eso tarda,
tú sabes que te espero con amor,
pero la vida sólo es una, y a ella,
lo que nunca sobra, es tiempo corazón.


Due® 3septiembre09